lunes, 26 de septiembre de 2011

Vale la pena estar en silencio, dejarse llevar. Dejar de pensar, por muy absurdo que parezca. Vale la pena dejar de llorar, sonreír porque sí, soñar imposibles y lograrlos. Vale la pena luchar por quienes lo arriesgarían todo sin pensarlo dos veces, sin apenas estar preparados. Vale la pena mantener la esperanza, no desistir, apostarse el todo por el todo, perder con la cabeza bien alta. Vale la pena contar algo gracioso en el peor de los momentos. Desear algo con fuerza, intentar cumplirlo y no parar hasta conseguirlo. Vale la pena hacer promesas que no van a ninguna parte, que tan sólo te sacan sonrisas. Vale la pena vivir pensando que cuando todos durmamos para siempre, cuando ya no quede nadie a quien dar las gracias, sonriamos por todos aquellos quienes dijeron, cuando nosotros manteníamos todavía los ojos abiertos, que todo esto valía la pena.

No hay comentarios:

Publicar un comentario