lunes, 4 de agosto de 2014

“¿Cómo puedes querer tanto a una persona que nunca has visto?” Me pregunto cada noche que el frío entra por la ventana. Le quiero porque aunque no quiera quiero quererle, no sé si me entienden, sé que no debo hacerlo pero quiero hacerlo, es inútil intentar no querer quererle, porque le quiero, aún sin habernos visto, aún llevando meses sin hablar y sin ser nada, aún sabiendo que para gustarle necesito estar desnuda y él sólo piensa en una, y no soy yo. Porque no existe algo que determine cuándo debes querer y cuándo no, el que está en tu pecho izquierdo manda más que el que está en tu cabeza, y eso es algo que nunca podremos cambiar. Enero lleva siendo desde que te fuiste, hablo del invierno en vida y el infierno en mente, hablo de que no vale ya negar lo evidente, que te quiero, que aunque a veces no he querido quererte, siempre lo he hecho, que ya no quiero no querer quererte, que te quiero, e intentar cambiar eso sería como perseguir nubes… Te quiero porque es fácil quererte. Porque cuando quieres de verdad quieres sin motivos, quieres porque sí"

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